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Tradiciones y costumbres de Cuaresma en la Sierra Norte de Guadalajara

El miércoles de Ceniza (¡esos chocolateros!) marcaba el inicio de las tareas en el campo (preparando la tierra) y con el ganado (repasando corrales y tainas). Para los jóvenes suponía la obligación de ser comedidos (en la bebida y en el lenguaje) y la suspensión de bailes. Las rondas estaban prohibidas, … salvo en La Vereda, pero acompañadas sólo por del tambor.

Los Concejos contrataban predicador(es) para los oficios de Cuaresma, que solían venir de monasterios cercanos (Bonaval, Franciscanos de Tamajón, …) El Catastro del Marques de la Ensenada (1.752) recoge lo que algunos pueblos pagaban por este concepto (Alpedrete, 60 reales). En otros lugares, los viernes se oficiaba el Vía Crucis alrededor de la iglesia (Puebla de Valles, Monasterio de Bonaval, … como indican los grabados en sus muros ) o por las calles del pueblo.

Al comienzo de la Cuaresma, las mozas casaderas se organizaban para pedir donativos para Semana Santa (dinero y cera). Eran “las ramas”, normalmente 4, responsables del Monumento del jueves santo para lo que necesitaban fondos; por unos días eran la comidilla del pueblo. Visitaban las casas y abordaban a los forasteros cantando coplillas como estas (recogidas en Puebla de Valles):

  • Somos unas abejitas
  • que vamos de flor en flor,
  • recogiendo una limosna
  • para alumbrar al Señor.
  • Dadnos lo que podais dar
  • con algo de vuestra hacienda,
  • os dará ciento por uno
  • además de la gloria eterna.

Así comenzaba la preparación de la Semana Santa en la Sierra Norte de Guadalajara, antes de que la despoblación acabara con ritos y tradiciones ancestrales. Pero vivirán por siempre en nuestro recuerdo.

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Candelas y botarga en Retiendas

Mencionar Retiendas es hablar de la fiesta de Candelas y su botarga (sin menoscabo del Monasterio de Bonaval). Una fiesta de origen animista en honor de la Virgen de la Candelaria (primer finde de febrero):

  • Nunca dejó de salir la procesión de la Virgen ni su botarga (es la única de Guadalajra que nunca falló), que baila frente a ella sin darle la espalda. Ni en los años más duros de la despoblación (como se muestra en la foto de Antonio Herrera Casado, de 1.974), cuando el pueblo estuvo en riesgo de abandono.

    Año 1.974, cortesia de Antonio Herrera Casado

  • Dicen que si al salir la procesión de la iglesia las velas se apagan, el invierno será largo.
  • Por tradición, la función de botarga, siempre correspondía a un mozo… Bueno casi siempre; hace muchos años una moza bailó un tramo de la procesión. En 2.014 hubo una segunda mujer botarga que bailó ante la expectante mirada de sus vecinos y mereció los mejores elogios.
  • Este año, una hija del pueblo (Noelia) afronta con valentía el desafío de superar la actuación de anteriores botargas. Conociéndola no dudamos que lo conseguirá y además disfrutará de momentos inolvidables.

Si aún no conoces esta fiesta singular, no te la pierdas. Y si la conoces, ven porque este año será especial (ya lo verás). Recuerda que tus comentarios nos enriquecen a todos.


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Migas serranas

Ahora que aprieta el frío es buen momento para hablar de las migas, un plato serrano contundente que se tomaba en almuerzo, comida o cena, según necesidad o conveniencia. La receta, propia de cada lugar e incluso de cada familia, variaba en función de los tropezones y de lo que había disponible en casa.

Ingredientes básicos: pan asentado (hogaza del día anterior), agua, ajos, pimentón, aceite (manteca de cerdo) y sal. Tropezones: magro de cerdo, torreznos, mollejas , panceta, hígado, …

Se corta el pan en rebanadas pequeñas y se humedecen con agua templada, se cubre con un paño y se dejan en reposo de 8 a 10 horas. Se fríen los ajos (sin pelar) en una sartén honda; se apartan y se ponen los tropezones a fuego lento, para que suelten algo de grasa. Sobre esta grasilla se vuelca el pan remojado, se le añade sal y el agua necesaria, removiendo constantemente hasta que empiezan a dorarse.

Justo en ese momento se añaden pimentón y los tropezones, sin dejar de remover y hasta que estén doradas del todo. Se servían calientes y se tomaban directamente de la sarten. Aún se toman en los restaurantes de la Sierra Norte de Guadalajara. En algunos le añaden huevo frito y/o las acompañan con uvas, naranja, ... ¡Deliciosas! Recuerda que tus comentarios nos enriquecen a todos.


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El Cristo de la disputa (leyenda)

Los pueblos de la Sierra Norte de Guadalajara, Pinilla y Torremocha de Jadraque antes eran conocidos por el apellido “de las monjas”. En ambos lugares hubo convento de monjas, siendo vecinos, con el cenobio de Torremocha dependiente de Pinilla. El colectivo Musgaño nos aporta esta preciosa leyenda (gracias).

Dicen que la abadesa de Pinilla ordenó el traslado del Cristo desde cenobio de Torremocha a su convento. Así se hizo y un torremochano, indignado por el hecho, entró de noche en el monasterio de Pinilla, cargó sobre sus espaldas el Cristo (más de 100 kgs) y lo devolvió a su lugar.

Cuentan que tras el suceso, se reunieron religiosas y vecinos de ambos pueblos para buscar una solución aceptada por todos. Dicen que acordaron que el Cristo quedara en Torremocha, pero debían compensar a Pinilla con un verraco.  Dicen que desde entonces a los de Torremocha se les conoce como “robacristos” y a los de Pinilla como “verraquetes”.

Y lo contamos aquí para que no se pierda nuestra memoria. Recuerda que tus comentarios nos enriquecen a todos.


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San Antón en la Sierra Norte de Guadalajara

La fiesta en su honor se celebra el dia de su muerte (17 enero), acaecida en el siglo IV. Cuentan que curó a un cerdo y que a partir de entonces, fue su compañero inseparable, como si de un perro se tratara. De ahi a convertirse en patrón de los animales y a la tradición del cochino de San Antón solo hubo un paso.

Antaño, la Cofradía compraba un cerdo que era alimentado por todo el pueblo y vendía papeletas para la rifa del animal el dia del santo, tras los actos religiosos; el afortunado llenaba la depensa para el invierno. Hoy se ha recuperado hay fiesta en Atienza y Jadraque, con rifa simbólica, merienda popular, a base de migas y frutos del cerdo, acompañado de música rondalla y risas.  El maestro Tomás Gismera (gracias amigo) nos descubre en Nueva Alcarria (edición 11 de enero), como celebraban la fiesta algunos pueblos de la Sierra Norte:

  • La vispera de San Antón, los pastores entraban con sus rebaños en Palazuelos, haciendo sonar los cencerros con gran estruendo, hasta la iglesia donde serían bendecidos al dia siguiente.
  • En Cendejas de Enmedio, la cofradia repartía bacalao, pan, vino y dulces. Los solteros invitaban a comer a los casados, que el último dia les devolvían la invitación
  • En la ermita de San Antón (Cogolludo), la cofradia organizaba una procesión con los animales, dando tres vueltas, mientras los monaguillos llevaban al templo un perro y un gato.
  • En algunos lugares se pasaban por la hoguera los animales para que se pruficasen; en otros se llevaban las cenizas a cuadras, rediles y zahurdas para protegerlos.

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Un plato típico: patatas en calzoncillos

Traida de América por los conquistadores españoles, la patata tardó un siglo en adaptarse al clima europeo, más frío y con días más largos. A comienzos del siglo XVII se extendió por Europa, cuando sus habitantes apreciaron su sabor y comprobaron que eran un excelente alimento, tan nutritivo como los cereales, fácil de cultivar y de mayor productividad. No es extraño pues, que a partir de este siglo, la patata sea un alimento imprescindible de la cocina tradicional de muchos lugares, como en la Sierra Norte.

Preparada de multiples formas, quizás la menos conocida sean estas patatas en calzoncillos. Su origen no está claro, aunque tiene cierta similitud con “las patatas con hunto” gallegas. Cuando los hombres se iban en cuadrilla al campo (a sembrar, segar, …) las mujeres madrugaban y les preparaban este plato, que luego tomaban como almuerzo (a media mañana). Se les llama “en calzoncillos” porque iban “sin vestir” (no llevan carne). Un plato humilde y típico de los pueblos sureños de la Sierra, que está prácticamente desaparecido. La receta es de Puebla de Valles (gracias Marypaz).

Ingredientes: patatas, agua, sal y manteca de cerdo algo rancia (similar al hunto gallego). Las patatas peladas y troceadas se ponen a cocer con agua, sal y manteca de cerdo el tiempo suficiente hasta que estén tiernas y el caldo espeso. Se toman frías o calientes.


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Cocina tradicional de la Sierra Norte de Guadalajara

Además de peces, productos de matanza, calderetas y asados, la Sierra Norte siempre tuvo excelente caza menor que aumentaban la despensa y aliviaban la economia familiar. Las piezas cobradas se conservaban en escabeche (perdices, codornices, torcaces, …) y/o aceite (pajarillos de todo tipo). También se tomaban estofadas y/o en guisos de judías (al igual que conejos y liebres), pero solo en ocasiones especiales.

Pucheros de matanza, cocidos, migas, gachas, judías y patatas guisadas formaban parte de la dieta cotidiana de nuestros antepasados. En cada lugar y en cada situación, la familia preparaba estos platos con lo que habia en la despensa. De ahi su variedad.

Productos silvestres, en tortilla, en guiso y/o revueltos, tales como cardillos, pucharacas, trigueros, sarceros, mocosos, collejas, además de setas (de cardo, boletus, níscalos, colmenillas, capirotes, de chopo, … ) servían para variar el menú.

Verduras del huerto y vino (tintos y blancos) acompañaban estos platos. Antaño lo hacían también licores hoy desparecidos (vino de nueces, aguamiel, licor de guinda,…) y una variada gama de frutas y postres (mantecadas, puches, compotas, membrillo,…) Muchos están disponibles en nuestras tiendas. 

Hoy son fundamentales en nuestra mesa y pueden disfrutarse en los 85 restaurantes y 105 bares de la Sierra Norte.


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Gastronomia de la Sierra Norte de Guadalajara

Desde ayer los serranos y la Sierra Norte de Guadalajara podemos presumir de un segundo restaurante con 1 estrella Michelin, el Molino de Alcuñeza, un privilegio del que ya disfrutaba El Doncel, que no es más que el reconocimiento a sus excelentes cocinas. Pero no debemos olvidarnos de la cocina tradicional, presente en nuestros restaurantes:

La carne de ternera (con marchamo de calidad, Ternera Guadanorte), de ovino y de caprino, en asado o caldereta, son una parte esencial de nuestra gastronomía serrana, si bien solo se tomaban en fiestas y celebraciones. Los asados de cabrito y lechazo gozan de justa fama; cada pueblo y cada restaurante, tienen su receta que los hace únicos: Tamajón, Jadraque, Sigüenza, Monasterio, Arroyo de Fraguas, Cogolludo, …

Los productos de la matanza (cada familia criaba su cerdo) permitían aguantar el invierno y, junto al queso, eran sustento de pastores y labriegos : jamones, chorizos, morcones,…. La pesca de bogas, barbos, truchas, anguilas, … aumentaba la despensa con peces en escabeche.

Si a esto sumamos un agua mineral de fama (de Cutamilla, comercializada por Font Vella), un excelente vino (de altura, en Cogolludo), las mejores bravas a este lado de la NII (Hiendelaencina) comprenderás por qué nos sentimos tan orgullosos de nuestra gastronomía. (Y queda mucho que contar; lo haremos mañana).


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Leyendas y curiosidades de Bocígano

No nos referimos a las leyendas del Monasterio de Santuy, del que ya solo queda el recuerdo, sino a otras recogidas en un blog sobre este pueblo (que pudo ser libro, como reconoce su autor) y que merecen ser conocidas para que no caigan en el olvido:

Cortesia Jose Serrano Belinchón

Una leyenda cuenta que Bocígano fue fundado por los supervivientes de un envenenamiento masivo y casual (por una salamanquesa, que cayó al caldero) en un banquete de bodas de un lugar cercano. Leyendas parecidas se repiten en la Sierra Norte de Guadalajara, como recogen José Antonio Ranz y Jose Ramón Lopez de los Mozos (q.e.p.d.) en su libro “Despoblados de Guadalajara” con algunas variantes: sirven para explicar el abandono del lugar y el envenenamiento es intencionado.

Nosotros nos inclinamos a pensar que, como en otros casos, está leyenda enmascara una epidemia de peste (muy frecuentes a partir de mediados del siglo XIV) que provocó la llegada de gentes de otros lugares. Otra hipótesis plausible es que con el auge de La Mesta, la trashumancia requería nuevos pastos y se fundaban poblados de temporada que acabaron siendo permanentes.

  • Cortesia Tomás Gismera

    El montañero Jesús Garcia Perdices recogió en los años 70 esta historia: soldados polacos del ejército francés desertaron en la Guerra de Independencia. Al pasar por Buitrago de Lozoya, huyeron atravesando la Sierra de Ayllón, llegando a Bocígano, donde se asentaron y rehicieron sus vidas. Dicen que este es el posible origen de algunos apellidos curiosos del pueblo.

  • En 1.998, Bocigano apareció en la prensa (El Pais, 29 enero) debido al rescate de dos montañeros madrileños que se extraviaron cuando bajaban del Pico del Lobo y estuvieron perdidos 3 días

Lar-ami

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Hacenderas en la Sierra Norte de Guadalajara

Facenderas se llamaban las tareas comunales que en la Edad Media realizaban los vecinos del lugar como parte de un tributo. Su objetivo era la construcción y/o mantenimiento de edificios e infraestructuras de interés público (caminos, presas, abrevadero, regueros, puentes, fuentes, molino, corta de leña para el cura y/o maestro, …) que de otra manera nunca se realizarían.

Aunque siempre había cosas que arreglar, la hacendera tenían lugar cuando las labores del campo y/o el cuidado del ganado eran menores. El Concejo solía convocarlas el día anterior, indicando tarea y herramienta. Era de obligado cumplimiento para todos los vecinos (al menos debía ir un miembro de la casa); el día señalado, a un toque de campana, acudían todos al lugar indicado. La tarea se realizaba en un tono festivo y de jolgorio, que solía acabar con el reparto de vino, frutos secos, … y coplillas.

La costumbre cayó en desuso con la despoblación de los años 70 (otra más), aunque algunos pueblos serranos han conservado la tradición (Valverde de los Arroyos hace al menos una al año para el arreglo de caminos). Algunas asociaciones (Buen Valle de Retiendas) han realizado hacenderas para recuperar un patrimonio casi perdido (la fuente de los monjes en el Monasterio de Bonaval)

Afortunadamente son muchos los pueblos serranos (Semillas, Zarzuela de Jadraque,...) que han recuperado esta tradición. El Ayuntamiento convoca a vecinos y amigos, que suelen dedicar la mañana a la tarea, y luego dan cuenta de un almuerzo que suele sufragar el municipio. Hiendelaencina tiene en su web un apartado de Hacenderas, un ejemplo a seguir.

Además de preservar el patrimonio, el objetivo es fomentar la cohesión de la comunidad, la identificación de los vecinos con el pueblo y pasar un día agradable en buena compañía.

Lar-ami

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