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El terromoto de Lisboa en la Sierra Norte de Guadalajara

El seismo ocurrió a las 10 de la mañana del 1 Noviembre 1.755. Duró 2´, alcanzó 8,4 en la escala de Richter y afectó a los paises mediterráneos. Un informe elaborado con un cuestionario de 8 preguntas, enviado a los 1.200 municipios más importantes (entre ellos Atienza, Jadraque y Sigüenza), estimó 5.000 victimas y pérdidas superiores a 53 millones de reales de vellón. Asi lo describe el maestro Tomás Gismera, de cuyo artículo entresacamos esta información.

El terremoto sucedió cuando las iglesias estaban llenas, por la fiesta de Todos los Santos. Hubo víctimas en su interior, por derrumbes y avalanchas debidas al pánico. Se abrieron tumbas, cayeron imágenes y techos, aparecieron grietas y roturas en los muros, … Las torres de las iglesias se cimbreaban y las campanas tocaban como en los mayores desastres (ataque de moros, peste, …) En casas y corrales fue peor, y muchos acabaron en ruinas. Se secaron unas fuentes y aparecieron otras, hubo rios que cambiaron su cauce, surgieron nuevas vetas minerales, …

La Iglesia lo consideró una manifestación de la cólera de Dios y a la vez un regalo divino (para los supervivientes). Se organizaron procesiones, penitencias, novenas y prerrogativas a la Virgen, unas en agradecimiento y otras para que aplacaran la ira de Dios. En algunos lugares serranos se complementaron con cierre de tabernas, ventanas y abstinencia sexual por tres dias. Los que duraba el ayuno.

La reacción de curas y fieles fue dispar. En algunas iglesias los sacerdotes fueron los primeros en huir y detrás los fieles; en otras fueron los únicos que se quedaron rezando. El obispo de Sigüenza, que estaba oficiando en la Catedral, pidió calma. Tras unos momentos de confusión, trasladó rito y fieles a la Sacristía de las Cabezas, donde continuó la misa.


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¡Viva La Internacional!

El papel llegó a la península con los árabes, pero su fabricación no se extendió hasta el siglo XVII, gracias a la política proteccionista del Estado; en 1.650, llegó a la Sierra Norte de Guadalajara. El primer molino, a orillas del Bornova en Somolinos, estuvo en uso hasta principios del siglo XIX, cuando fue reconvertido.

Pero la fábrica de papel más importante fue Los Heros, situada a orillas del rio Dulce. Su fama procedía del molino de papel fino por su alto nivel de calidad, gracias a expertos papeleros venidos de fuera. En 1.868 el Banco de España le contrató la fabricación de papel moneda, siendo la primera vez que se hacía en el país. A ello se dedicó, casi en exclusividad, hasta finales de 1.902.

La estructura del complejo respondía al esquema fabril clásico, con viviendas para trabajadores foráneos y capilla, además de las instalaciones industriales. Albergaba oficiales papeleros, algunos de ellos con su familia y llegó a tener 70 de habitantes (“Caserío Los Heros”); los trabajadores no cualificados procedian de Aragosa y La Cabrera, distantes media hora.

Los papeleros forasteros impulsaron, a principios de enero de 1.874, la creación de una sección de la I Internacional (fundada por Carlos Marx en 1.864). Su vida fue breve, al igual que le ocurrió en España. El General Serrano decretó su disolución el 10 de enero de 1.874, pero siguió funcionando en la clandestinidad. Las crónicas no mencionan que pasó con la Sección de Los Heros, pero quedó para la Historia y por eso la recordamos.

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De pandemias y cementerios

Las pandemias que azotaron España y Europa del siglo XVIII (tifus, peste, influenza, fiebre amarilla, viruela, …) obligaron al rey Carlos III a ordenar que se encalaran los interiores de iglesias y ermitas, como método de desinfección, ya que se utilizaban como hospital. Y ahora que estamos saliendo con la pandemia, es momento de contarlo.

Asimismo en 1.787 ordenó que los cadáveres se enterraran fuera de las iglesias y alrededores. Asi surgieron cementerios, que se ubicaron en las afueras de pueblos y ciudades. Algunos municipios utilizaron iglesias abandonadas (Santa María la Varga en Uceda), castillos (Medinaceli) y alcazabas (Beleña de Sorbe) como cementerios, lo que ha permitido conservar lo que aun quedaba en pié. Otros lo ubicaron junto a una ermita ya existente, que quedó como capilla y tanatorio (Puebla de Valles).

En el muro del cementerio de Almiruete hay una cruz con esta leyenda “aqui son todos iguales”, lo que no es del todo cierto. Si bien en los camposantos de la Sierra Norte de Guadalajara apenas hay sepulcros monumentales (el de Benito Ibave en Gascueña de Bornova es una rareza), conviene recordar que suicidas, judíos y no creyentes no tenían cabida en el cementerio hasta bien entrado el siglo XX.

Eran enterrados casi en secreto, sin publico. Algunos junto a las tapias del cementerio, sin señalización alguna (una cruel costumbre que se mantuvo en la guerra civil y en la posguerra). Un caso curioso es el cementerio, creado ad hoc en el lavadero de la mina de oro de Semillas: al morir el gerente de la central, americano de Boston y protestante, no había donde sepultarle, se hizo en el mismo lugar donde murió.


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El pozo de nieve de Cogolludo

Los pozos de nieve, para conservar frescos los alimentos y disponer de hielo en verano, tienen su origen en Roma, año 200 a.c. Pero no fue hasta el Renacimiento, siglo XVI, cuando se extendió su uso por los nobles más refinados y poderosos de Castilla. Como el Duque de Medinaceli en Cogolludo

En una ladera umbría se construía un pozo, de 6-8 mts de profundidad, suelo firme y 5 mts de diámetro. Una capa de nieve de 50 cms, se apisonaba para convertirla en hielo y se cubría con una capa de paja, como aislante. La operación de repetia hasta que la nieve (la ultima capa de paja) llegaba a ½ metros de la boca. Sobre ella, un travesaño con polea y tablado para sacar el hielo, que a su vez protegia la nevera del exterior.

Cortesía JL Pérez Arribas

El maestro Juan Luis Perez Arribas, en su libro “Cogolludo, su historia, arte y costumbres” nos cuenta que la nevera de Cogolludo está situada al noroeste del castillo, a 150 mts, en la ladera umbría del Lomo. Tiene 5 mts diametro y unos 8 de profundidad. Los muros son de caliza y calicanto, cubierta por una bóveda falsa; en el fondo un desaguadero que vertía el agua al arroyuelo próximo. La entrada, situada al oeste, tiene 1,50 de alto x 0,90 mts de ancho, con un sillar como dintel, rodeada por un zócalo de sillares.

Es él unico pozo de nieve que se conserva en la Sierra Norte de Guadalajara, de ahi su importancia. El Catastro de la Ensenada (año 1.752) lo menciona, por lo que suponemos que fue abadonado tras la marcha de los Duques de Medinaceli (finales siglo XVIII). Recientemente el Ayuntamiento ha procedido a su limpieza y restauración. En breve será visitable, sumándose a los muchos encantos de Cogolludo.


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El siglo XVIII en la Sierra Norte

El siglo comenzó con la guerra de Sucesión entre Austrias y Borbones. Y siguió con las hambrunas y epidemias que ciclicamente azotaron este país: peste, cólera, tifus, …; el pueblo sobrevivía de la mejor manera posible. Los cambios de rey tampoco ayudaron: Felipe V reinó en 3 periodos diferentes, Luis I ocho meses, Fernando VI apenas 13 años.

La fuente de Carlos IV en Almiruete

Durante el reinado de Fernando VI se realizó el Catastro del Marqués de la Ensenada, con un objetivo claramente recaudador, que ofrece una radiografía exhaustiva de cada pueblo. Para muchos municipios de la Sierra Norte de Guadalajara es un documento que retrata la economía y forma de vida de sus habitantes. La llegada de Carlos III en 1.759 insufló ciertos aires de modernidad.

Durante las epidemias, las iglesias rurales actuaron como hospitales. Por eso el rey ilustrado ordenó que el interior de las iglesias fuesen encalados (en algunas aún es visible) y prohibió los enterramientos dentro de ellas y/o en su exterior (los vecinos de Puebla siguen llamando cementerio a la explanada delante de la iglesia). Se construyeron cementerios en las afueras, muchos junto a  ermitas de la Soledad que se convirtieron en capillas funerarias.  Se reforestaron las orillas de ríos y arroyos con alisos, fresnos, chopos, álamos, … para sujetar la erosión.

La construcción, como la economía, no tuvo su mejor momento en este siglo. Apenas se afrontaron nuevas edificaciones: la iglesia de Puebla de Valles, la fábrica de vidrio en Tamajón y Los Heros son excepciones. Los esfuerzos se pusieron en restaurar y conservar lo que había: fuentes, caminos, puentes, molinos, almazaras, ...


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Fábrica de papel Los Heros (II)

El molino de papel fino ofrecia una excelente calidad, tal que en 1.868 el Banco de España le contrató la fabricación de papel moneda para la emisión de 100.000 billetes de 100 escudos (…). Se firmaron contratos similares en años sucesivos hasta finales de 1.902.

El papel de las primeras emisiones era ligero pero muy resistente y llevaba una marca de agua. En las emisiones siguientes se fueron incorporando nuevos elementos para evitar falsificaciones : hebra de estambre de diferente color para cada serie, tira de tarlatana en el reverso,… que incrementaba costes, por lo que a principios del siglo XX se encargó su fabricación a una empresa francesa.

El Catastro del Marqués de la Ensenada (año 1.752) explica como era este molino: Muele y anda continuamente por acequia … ; el molino harinero tiene una muela. El molino de papel con 10 pilas de 3 mazos cada una y un martillo de vatir con una tina, soportal, cuadra, cuartos y cubiertos para estos elementos con habitación alta. Sus medidas eran 96 pies de frente por 75 de fondo ( 32 x 25 mts). De 2 plantas, en la superior estaba situado el secadero.”

La configuración del complejo no ha variado mucho con el paso del tiempo, si bien hoy está en ruinas. Destacan el edificio central, la chimenea del horno y la iglesia (similar a la de la Virgen de los Remedios de Pastrana), dedicada a San Rafael, patrón de los papeleros. A su cierre (años 60), fue vendida y sus nuevos propietarios instalaron un vivero de truchas, también desaparecido.


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Fábrica de papel Los Heros

En el P.N. Barranco del Rio Dulce, a medio camino entre Aragosa y La Cabrera, está situado el complejo industrial “Los Heros” que sorprende al caminante por su tamaño y estado de abandono (en el año 2.010 hubo un proyecro para reconvertirlo en un macro-centro de biosalud y alojamiento rural, desestimado por su impacto en el Medio Ambiente).

Las primeras noticias datan de 1.733 y hablan de la existencia de 2 molinos que fabricaban papel de imprenta, estraza, estracilla y para papeletas de pólvora. El Catastro del Marqués de la Ensenada (año 1.752) da más detalles:

existían un molino harinero, aguas arriba y anexo al molino de papel fino, ambos arrendados al maestro papelero Juan Carroset y un molino de papel de estraza. Este último, al sur del anterior, era propiedad de la Memoria de Ánimas de Torremocha del Campo y también estaba arrendado.

El molino de estraza tenía 56 pies de frente y 73 de fondo (18,67 x 24,33 mts). Constaba de vivienda alta y baja, tinado, trapera, pilas y 12 mazos que obraban de continuo por agua del Dulce que llegaba por la caz, compartida con los otros molinos. Pagaba de renta anual 530 reales (frente a los 400 reales del harinero y los 400 escudos del molino de papel fino).”

En 1.805 todos seguían en funcionamiento, si bien el molino de estraza debió desaparecer a mediados de siglo. La calidad del papel y su adaptación a nuevas tecnologías aseguraron la supervivencia del molino de papel fino hasta los años 60´s, ya en el siglo XX.


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El castillo de Pelegrina

Situado sobre una roca que domina el valle del rio Dulce su imagen impresiona. Tras la reconquista del lugar por Alfonso VII, fue donado al obispo de Siguenza. Su construcción data de los siglos XII y XIII para reforzar la linea defensiva castellana, aprovechando la torre vigía árabe que comunicaba con Torresaviñan. De ahi que el arco de su puerta principal sea de herradura.

De planta hexagonal, los torreones en forma de cilindro son macizos con la unica función de reforzar los muros de sillarejo, de 8 metros de altura y 1,5 de espesor. La torre del homenaje, cuadrada y con dos alturas, está situada al norte y defendia el acceso al castillo, junto a la barbacana que se construyó alrededor. En el patio interior un aljibe en torno del cual se situaban las diferentes estancias a dos alturas. Se mantienen en pie puertas, torreones y trozos de muralla, lo que es milagroso dada su historia:

  • Sufrió sus vicisitudes de las guerras del siglo XIV, entre Castilla y Aragón, y posteriormente en la guerra civil que enfrentó a Pedro I el Cruel con los Trastamara, por más de 15 años.
  • Fue saqueado por las tropas navarras tras la conquista de Torija a mediados del siglo XV en la guerra que enfrento a los reyes de Castilla y Aragón.
  • Durante la Guerra de Sucesión (año 1.710), el castillo fue incendiado por las tropas austriacas en su retirada hacia Aragón, si bien luego fue reconstruido.
  • En la Guerra de la Independencia fue desmantelado por las tropas napoleónicas para evitar su uso por El Empecinado. Desde entonces está abandonado, de ahi su estado de ruina.

Una visita para recorrer su interior, apreciar lo recio de su construccion y disfrutar de las vistas resulta imprescindible. Y si te bajas a la hoz, … ni te cuento


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Venenos que matan a un pueblo

A partir del siglo XIV y hasta finales del XIX, se produjo el abandono de numerosos lugares en la Sierra Norte de Guadalajara (> 50), llamados Despoblados. Entre las posibles razones: epidemias de peste, el avance de la Reconquista que ofrecía mejores condiciones a los colonos en las nuevas tierras, el auge de La Mesta que creó poblados de temporada que se abandonaban, agotamiento de recursos, …

Arroyo y despoblado de Navazuelas

Como un despoblado en la vecindad era un desprestigio, la tradición creó leyendas que lo explicaban. Similares, aunque estén a 80 kms de distancia: “el pueblo desapareció tras una boda, a la que estuvo invitado todo el mundo menos una vieja (bruja). Resentida, envenenó el vino metiendo una salamanquesa en la tinaja y todos murieron, desapareciendo el poblado para siempre”.

Algunas variantes cambian “vieja por pastor”, “bruja por enamorado”, otras “tinaja por caldero” e incluso “vino por chocolate”. Otras intercambian “salamanquesa por planta venenosa” y “casualidad por intencionalidad”. Se pueden combinar a capricho y seguro que es aplicable en algún despoblado.

Otra leyenda más sofisticada cuenta que “de pronto apareció una plaga de hormigas gigantes y muy voraces que lo devoraban todo, incluido ganado y madera, por lo que tuvieron que marcharse del pueblo para siempre. Las hormigas desaparecieron con las misma velocidad y sin explicación”.

Lar-ami

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Esclavos en la Sierra Norte de Guadalajara

Los romanos potenciaron la esclavitud y a partir del siglo I a.c. la exportaron a las ciudades de los territorios conquistados, entre ellos Hispania. En la Sierra Norte de Guadalajara solo había una ciudad, Segontia, en la que cabe sospechar que hubo esclavos (de origen indígena). A partir del siglo I d.c. su presencia aumentó con el modelo romano de explotación agrícola y ganadera. En las granjas próximas a Atienza (Los Bochones y Riofrio de los Llanos) y las villas agrícolas del Henares (Jadraque) y del Sorbe (Beleña) hay constancia del trabajo de esclavos. También trabajaron en la minería (La Nava de Jadraque) y en las salinas (cuenca del rio Salado, próxima a Sigüenza).

Cortesia Lanza Digital

La repoblación posterior a la Reconquista (siglos XII y XIII), que dio origen a la mayoría de nuestros pueblos, no trajo la presencia de esclavos. El surgimiento posterior de Señoríos siguiendo el modelo feudal, propició la existencia de esclavos de los Señores (sobre todo musulmanes), si bien como no habitaban permanentemente en sus posesiones serranas, no hay constancia de ellos.

A finales del siglo XVI había en España 58.000 esclavos, algunos en la Sierra (Cogolludo), como recoge Juan Luis Pérez Arribas en su libro “Demografía e Historia de Cogolludo”: Lorenzo, esclavo del Licenciado Ballestero (1579) y la esclava del cura de San Pedro, don Juan de Valdivieso (1593). Antes de la abolición definitiva de la esclavitud en 1.870, está documentada la existencia en Cogolludo de Isabel María, la esclava de D. José Pérez (1.749) y Juliana, esclava de D. Diego Fernández de Bobadilla, Secretario del Duque de Medinaceli (1.643). De los criados, en un estado de semi-esclavitud hasta bien entrado el siglo XX, hablaremos otro día.

Lar-ami

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