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Toros en Cogolludo

Cortesia JL Perez Arribas

La primera referencia de los toros en Cogolludo, y posiblemente en la Sierra Norte de Guadalajara, data de 1.546. En las “Ordenanzas Municipales” se dice: ”Primeramente que la persona en quien se rrematare la carniçería …………sea obligado a dar doze ducados a el conçejo de esta villa o a sus mayordomos para el toro de señor san rroque”. Los toros se popularizaron en el siglo XVI en las villas importantes.

En Cogolludo, las corridas se celebraban en la Plaza Mayor; el Duque de Medinaceli y acompañantes la veían desde el balcón del cuarto rico. Hay constancia de 5 corridas, según nos cuenta el maestro JL Perez Arribas. En la de 1.563 se mataron 2 toros, siendo “la carne de uno para los pobres de la villa, como era costumbre”. La de 1.573 tuvo trágicas consecuencias, como indica la leyenda de la Cruz de piedra.

Cortesia JL Perez Arribas

Al principio se celebraban el dia de San Roque, pero se fue extendiendo a otras fechas festivas como el Corpus, Virgen de los Remedios, Santiago, Virgen del Rosario, … a partir de 1.606, cada vez que el Duque de Medinaceli venía a su palacio y/o quería obsequiar a sus ilustres visitantes, como el obispo de Sigüenza.

Desde entonces, y salvo el lapsus de la guerra (in)civil, las corridas no faltaron ningún año durante las fiestas patronales en honor de Nª Sª de los Remedios. Por Cogolludo ha pasado lo más granado de las figuras del toreo de la época: Victoriano de la Serna, Andrés Vázquez, Efraín Girón, Antoñete y Victoriano Valencia, … Y la tradición continua.


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El castillo y la muralla de Cogolludo (II)

Cortesia JL Perez Arribas

El castillo estaba regido por un alcaide designado por el Marqués, cuyo cremonial de toma de posesión describe el maestro Juan Luis Perez Arribas:

el alcaide desde fuera de las murallas daba tres aldabonazos en las puertas. Una vez abiertas, el alcaide y su séquito se dirigían a un tablado en la Plaza Mayor, donde juraba pleito y homenaje al duque, tomando posesión del cargo y recibiendo las llaves del castillo. Luego subía escoltado por la guarnición hasta la fortaleza, tomando posesión de ella”.

Su función era la defensa y guarda del castillo, con una pequeña guarnición formada por vecinos del lugar, que estaban obligados a prestar el servicio. Aunque el Duque trasladó su residencia y la Cancilleria Ducal en 1.493 al Palacio, el castillo se mantuvo como símbolo de su autoridad y en orden de defensa, sobre todo para sofocar los pleitos entre el señor y sus vasallos.

Don Luis de la Cerda, I Duque de Medinaceli, comenzó la construcción del Palacio en 1.489 (el primero renacentista en España) y una nueva muralla aprovechando la anterior, pero preparada para armas de fuego. Asimismo remodeló completamente la villa, hizo la Plaza Mayor, de donde partían calles de trazado recto, en contraste con las medievales, estrechas y retorcidas.

Pero el tiempo fue pasando y el castillo cayó en desuso, por su estado y por su nulo valor estratégico. Durante la guerra de Independencia “El Empecinado” situó aqui su cuartel general. Tomado por el general Hugo, el castillo fue dinamitado el 11 de agosto de 1.811. Las tropas del General Moscardó, en la guerra (in)civil tambien tuvieron aquí su cuartel general. Y entre guerra y guerra, el castillo quedó en un estado total de ruina.


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El pozo de nieve de Cogolludo

Los pozos de nieve, para conservar frescos los alimentos y disponer de hielo en verano, tienen su origen en Roma, año 200 a.c. Pero no fue hasta el Renacimiento, siglo XVI, cuando se extendió su uso por los nobles más refinados y poderosos de Castilla. Como el Duque de Medinaceli en Cogolludo

En una ladera umbría se construía un pozo, de 6-8 mts de profundidad, suelo firme y 5 mts de diámetro. Una capa de nieve de 50 cms, se apisonaba para convertirla en hielo y se cubría con una capa de paja, como aislante. La operación de repetia hasta que la nieve (la ultima capa de paja) llegaba a ½ metros de la boca. Sobre ella, un travesaño con polea y tablado para sacar el hielo, que a su vez protegia la nevera del exterior.

Cortesía JL Pérez Arribas

El maestro Juan Luis Perez Arribas, en su libro “Cogolludo, su historia, arte y costumbres” nos cuenta que la nevera de Cogolludo está situada al noroeste del castillo, a 150 mts, en la ladera umbría del Lomo. Tiene 5 mts diametro y unos 8 de profundidad. Los muros son de caliza y calicanto, cubierta por una bóveda falsa; en el fondo un desaguadero que vertía el agua al arroyuelo próximo. La entrada, situada al oeste, tiene 1,50 de alto x 0,90 mts de ancho, con un sillar como dintel, rodeada por un zócalo de sillares.

Es él unico pozo de nieve que se conserva en la Sierra Norte de Guadalajara, de ahi su importancia. El Catastro de la Ensenada (año 1.752) lo menciona, por lo que suponemos que fue abadonado tras la marcha de los Duques de Medinaceli (finales siglo XVIII). Recientemente el Ayuntamiento ha procedido a su limpieza y restauración. En breve será visitable, sumándose a los muchos encantos de Cogolludo.


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Esculturas realizadas en alabastro de Cogolludo

El maestro Juan Luis Pérez Arribas detalla con precisión obras escultóricas realizadas en alabastro de Cogolludo, y que por su belleza merecen un hueco en la Historia del Arte.

  • Sepulcro de Doña Aldonza de Mendoza, hermanastra del Marqués de Santillana, realizado entre 1.435-40 en estilo gótico. Instalado en la iglesia del Monasterio de Lupiana, hoy está en el Museo provincial.
  • Estatuas yacentes de Juan II y su esposa Isabel de Portugal, padres de Isabel La Católica. Realizadas por Gil de Siloé entre 1.489-93, están situadas en la Cartuja de Miraflores de Burgos. Una obra maestra, financiada por la reina Isabel y con la influencia del Marqués de Santillana.
  • Retablo de Sta Catalina (catedral de Avila), de Gonzalo y Juan Rodriguez en el año 1.524
  • 2 cenotafios de Beatriz Galindo (La Latina) y su esposo, año 1.531 y de estilo plateresco. Situados en el Monasterio Concepcion Jerónima y en el Museo de San Isidro de Madrid.
  • Sepulcros de la Capilla del Obispo en Madrid, obra maestra de Francisco Giralte, año 1.545
  • Púlpito renacentista de la catedral de Sigüenza, obra maestra de Martin de Vandoma de 1.572
  • Esculturas menores en la iglesia de Santa María de Cogolludo y de San Pedro, siglos XVI-XVII.

Hay otras obras de alabastro atribuidas (no documentalmente) al alabastro de Cogolludo: la Virgen Blanca de Retiendas (siglo XIV), el Dorado de Jirueque (siglo XVI), el grupo escultórico de Franciso Eraso y esposa (Sres de Mohernando), en la iglesia parroquial, obra de Pompeu Leoni de 1.570-75 (autor de las esculturas de Carlos V e Isabel de Portugal del Claustro de los Jerónimos en el Museo del Prado).


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El Renacimiento y el siglo XVI en la Sierra Norte de Guadalajara

Tras la pacificación de Castilla, la conquista de Granada y el descubrimiento de América, una ola de prosperidad recorrió la Península Ibérica. Los Reyes Catolicos pusieron estabilidad, y las buenas cosechas acabaron con el hambre. Surgió una época de pujanza y bienestar … dentro de un orden.

Todo ello afectó a la Sierra Norte de Guadalajara, máxime cuando la familia Mendoza (que habia llegado a la comarca 150 años antes) alcanzó en este tiempo su máximo esplendor. Se construyeron iglesias y se reformaron otras, se las dotó de retablos, esculturas y cuadros, … que combinaron el estilo renecentista (plateresco) con el gótico tardío. Preciosos ejemplos son el Doncel en la Catedral de Sigüenza y el Sepulcro el Dorado en Jirueque.

Iglesias de inspiración románica y/o gótica se derruyeron. En el mismo lugar se construyó la nueva iglesia, representativa de la pujanza del pueblo (a veces supera su objetivo con creces), reutilizando materiales (marcas románicas en sillares) y/o conservando los elementos más valiosos. La iglesia de Tamajón con verja y retablo de la capilla de los Montúfar y púlpito plateresco (de Covarrubias) es un ejemplo.

Se fundaron conventos (Cogolludo, Tamajón, Siguenza,…) y se reconstruyeron murallas y castillos. A mitad del siglo aparecen las primeras ermitas a la entrada/salida de los pueblos, con el mismo patrón, costeadas por suscripción popular (efecto de la Contrareforma). La joya del Renacimiento, sin duda es el Palacio de los Duques de Medinaceli en Cogolludo, el primero de su estilo en España (año 1.504) y con unos maravillosos interiores.

El Renacimiento embelleció a nuestros pueblos pero también afectó a los vecinos de la época. Esto lo contaremos mañana.


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En la Sierra Norte de Guadalajara, ¡Viva la tolerancia!

Ahora que se han celebrado elecciones, conviene recordar a algunos partidos (y a quienes les han votado) lo que supondria llevar a cabo sus programas. Para ello, nada mejor que acudir a La Historia. El dia 1 de enero de 1.567 Felipe II publicó la Pragmática morisca que regulaba la vida y costumbres de esta población, con el objetivo de convertirlos (a la fuerza) al catolicismo:

  • Se prohibe hablar, leer y escribir en arábigo en un plazo de 3 años.
  • Se anulan los contratos que se hagan en esta lengua
  • Los libros escritos en arábe, se presentarán en un plazo de 30 días a la Chancillería de Granada. Se devolverán los que no sean inadecuados para los creyentes, que podrán tenerlos por otros 3 años.
  • Los moriscos vestirán a la castellana y sus mujeres irán con la cara destapada.
  • En bodas, velaciones y fiestas seguirán las costumbres cristianas, abriendo ventanas y puertas, sin hacer zambras, ni música con instrumentos y cantares moriscos.
  • No celebrarán el viernes.
  • No usarán nombres y sobrenombres moros.
  • Las mujeres no se alheñarán (adornarán y/o pintarán con jena)
  • No se bañarán en baños artificiales, destruyéndose los baños existentes.
  • Se expulsarán a los «gacis» (hombres de armas) y los moriscos no tendrán esclavos de este linaje.
  • Se revisarán las licencias para poseer esclavos negros.

La resistencia de los moriscos a estas disposiciones provocó la Guerra de las Alpujarras (1568) y su expulsión en 1.609, lo que supuso el abandono de la agricultura y ganadería en amplias zonas del Levante y de Andalucia, además de la ruina de muchos Señores y Terratenientes.  Afectó a lugares de la Sierra Norte de Guadalajara (Valdesotos, Atienza, …) y provocó la ruina del Señor de Beleña, el Conde Coruña.

Tomen nota pués. Nosotros desde aquí gritamos con fuerza ¡Viva la tolerancia!


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Antiguos oficios en la Sierra Norte

Durante los siglos XVI y XVII algunas profesiones y oficios, que ya no existen, solo se ejercían en ciudades y villas. Así ocurrió en la Sierra Norte de Guadalajara (Sigüenza, Cogolludo, Atienza,…), como recoge Juan Luis Pérez Arribas en “Demografía e Historia de Cogolludo”. Algunos resultan curiosos:

Oficios del ramo textil: batanero (que tundía los paños en el batán), cardador, rastillador(que cardaba el lino y el cáñamo), calcetero (que hacía calzas, medias que cubrían hasta el muslo), mantero (que hacía mantas), bonetero (que hacia bonetes para los clérigos ), espartero (que hacía serones, espuertas, esteras, etc., de esparto), zurrador (que trabajaba curtiendo pieles),…

De la construcción: alcaller (que hacía ladrillos, baldosas y azulejos), arenero (que suministraba arena a las obras), cabestrero (que hacía maromas y cabestrantes o grúas), empedrador (que pavimentaba las calles),tejero (que hacía tejas), vidriero, alfarero (que hacía cacharros de barro cocido), albardero (que hacía albardas para las caballerías de carga), aperador (que hacía carros y carretas), arriero (que se dedicaba al transporte de mercancías con caballerías), …

De servicios al hogar: aguador, botero (que hacía botillos, botas, odres o pellejos), tinajero, cucharero, aguardentero (que destilaba y vendía aguardiente), alojero (que hacía o vendía aloja, licor hecho con agua, miel y especias), buhonero (vendedor ambulante de baratijas), calderero (que hacía calderos de cobre), fabriquero (que trabaja en el carboneo), …

Además de otros oficios menos conocidos pero igualmente curiosos: merinero (pastor de la trashumancia), rodeznero (que hacía turbinas o ruedas hidráulicas para molinos o batanes), partero, barbero,Los traemos aquí para que no se olviden … del todo.

Lar-ami

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Esclavos en la Sierra Norte de Guadalajara

Los romanos potenciaron la esclavitud y a partir del siglo I a.c. la exportaron a las ciudades de los territorios conquistados, entre ellos Hispania. En la Sierra Norte de Guadalajara solo había una ciudad, Segontia, en la que cabe sospechar que hubo esclavos (de origen indígena). A partir del siglo I d.c. su presencia aumentó con el modelo romano de explotación agrícola y ganadera. En las granjas próximas a Atienza (Los Bochones y Riofrio de los Llanos) y las villas agrícolas del Henares (Jadraque) y del Sorbe (Beleña) hay constancia del trabajo de esclavos. También trabajaron en la minería (La Nava de Jadraque) y en las salinas (cuenca del rio Salado, próxima a Sigüenza).

Cortesia Lanza Digital

La repoblación posterior a la Reconquista (siglos XII y XIII), que dio origen a la mayoría de nuestros pueblos, no trajo la presencia de esclavos. El surgimiento posterior de Señoríos siguiendo el modelo feudal, propició la existencia de esclavos de los Señores (sobre todo musulmanes), si bien como no habitaban permanentemente en sus posesiones serranas, no hay constancia de ellos.

A finales del siglo XVI había en España 58.000 esclavos, algunos en la Sierra (Cogolludo), como recoge Juan Luis Pérez Arribas en su libro “Demografía e Historia de Cogolludo”: Lorenzo, esclavo del Licenciado Ballestero (1579) y la esclava del cura de San Pedro, don Juan de Valdivieso (1593). Antes de la abolición definitiva de la esclavitud en 1.870, está documentada la existencia en Cogolludo de Isabel María, la esclava de D. José Pérez (1.749) y Juliana, esclava de D. Diego Fernández de Bobadilla, Secretario del Duque de Medinaceli (1.643). De los criados, en un estado de semi-esclavitud hasta bien entrado el siglo XX, hablaremos otro día.

Lar-ami

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Los últimos días del Monasterio de Santuy

Aunque en el siglo XVIII este cenobio de la Sierra Norte aún conservaba cierto poderío (según el Catastro del Marqués de la Ensenada, año 1.753, la dehesa tenía 750 fanegas de robles, brezos y encinas), su estatus declinó. Ya solo vivía aquí en el canónigo de la Real Casa de Santuy, poco antes de su venta a aprticulares (1.780).

El Diccionario Miñano (año 1.829), en su tomo XI detalla que “en medio de una dehesa grande de pastos y montes se haya un palacio de Santuy, muy antiguo que conserva un sepulcro muy antiguo en una sala baja tiene, tiene claustros con letreros ilegibles e iglesia con espadaña. Y campanas. No se conserva memoria de su fundación ni de su origen, se cree de templarios …”

En la Comisión de Monumentos de 1.843 se dice que en el pueblo de Bocigano, aparece mencionado como Palacio de Santuy, como de origen templario y con una capilla en la que está enterrado un rey, que se dice que es el rey Don Sancho”, según nos informa el historiador D. Aurelio López (gracias amigo).

A partir de esta fecha solo hemos hallado este dato: el juzgado nº 20 de Madrid instruyó el sumario 339/1934 contra el vidriero de Bocígano, Anastasio Rodriguez, por tenencia ilícita de armas. Quizás merezca la pena seguir buscando para rematar la historia de este monasterio que alcanzó su esplendor en tiempos del Cardenal Cisneros y a lo largo del siglo XVII.

De momento nos quedamos con lo que escribe D. Antonio Herrera Casado “al parecer allí se instaló una fábrica de cristales, que también desapareció, y en la Guerra Civil sirvió de asiento a las tropas de la República. Después fue comprado por la familia Yagüe, que lo tiene hasta hoy, manteniendo un amplio edificio”

Lar-ami

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Arte mudéjar en el Palacio de Cogolludo

Cortesia de los autores

La influencia del arte mudéjar es muy evidente en la Sierra Norte de Guadalajara. Su máxima expresión la alcanzó en el Palacio de los Duques de Medinaceli de Cogolludo. el primer edificio renacentista de España, tal y como recoge el libro que le han dedicado Juan Luis Pérez Arribas y Javier Pérez Fernández.

El interior del palacio estaba decorado con abundantes elementos mudéjares, que predominaban en casi todas las estancias. Las yeserías (espectacular la que está encima de la chimenea del salón principal, el cuarto rico) y azulejos vidriados, de diferentes formas (cuadrados, rectangulares y en estrella de 4,6 y 8 puntas) y tamaños, así lo reflejan.

Cortesia de los autores

En los suelos los azulejos se combinan con baldosas de barro cocido (hexagonales y octogonales) consiguiendo un bello efecto; en los zócalos solo azulejos. Los colores son verde, melado, marrón, negro y blanco con una variada gama de tonos. Los azulejos renacentistas incorporan el azul y el amarillo.

Cortesia de los autores

Las yeserías son de estuco (masa de yeso blanco, polvo de mármol y agua de cola a la que se añadía alumbre para darle más dureza) y solo nos han llegado dos: la del cuarto rico y la sobrepuerta (arrabá) de la entrada desde el patio a este cuarto. Pero también las había en las arrabás de las 5 puertas de la galería baja, las 7 de la alta y las 6 ventanas que dan a la Plaza Mayor.

 Los elementos mudéjares embellecen esta obra maestra de Lorenzo Vázquez, arquitecto de la familia Mendoza, que realizó otros edificios emblemáticos como el Colegio de Santa Cruz en Valladolid y el Palacio de Antonio Mendoza en Guadalajara.

Lar-ami

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