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El Vado, pueblo abandonado

El Vado, años 50

Su origen se remonta a la Edad Media con la repoblación posterior a  la Reconquista por las tropas de Alfonso VI. Situado estratégicamente, a media ladera, sobre la margen izquierda del Jarama, sus gentes controlaban el paso del río por el único lugar posible en muchas leguas: el Vado.

Gozó de importancia durante los tiempos de la Mesta (de ahí su imponente iglesia y la cita que de ella hace el Arcipreste de Hita en el libro del Buen Amor),  gracias al cobro de tasas por el paso del río. Sirva como muestra de este esplendor sus fiestas de la botarga en Fin de Año y la botarga infantil del día de Reyes, ambas desaparecidas pero bien documentadas por José Ramón López de los Mozos.

La construcción del pantano en los años sesenta produjo el abandono total del pueblo, si bien su decadencia comenzó antes, con la marcha de los vecinos a las ciudades.

Lar-ami

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Los pueblos de La Ribera: Tamajón

Tamajón es la puerta de entrada a los pueblos de Arquitectura Negra, tanto en su vertiente oriental sobre el valle del Jaramilla, como en la occidental a la derecha del pico Ocejón que da nombre a la sierra. Pero no presenta edificios de pizarra, por lo que en puridad  no puede considerarse un pueblo negro090713 Tamajon 1

Ello no quita que su historia sea muy rica: aparece en las crónicas de Alfonso X el Sabio (siglo XIII), figura en el Libro de la Montería de Alfonso XI  y en el libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita, del siglo XIV. De su cantera  salieron los sillares de muchas iglesias románicas, pero donde más lucen es en la fachada de los Palacios del Infantado (Guadalajara) y de Medinaceli (Cogolludo). La Casa del Labrador  tiene en la fachada su escudo con la hoz y el martillo, símbolos del Partido Comunista

El cura de Tamajón, durante la Guerra de Independencia contra Napoleón,  quería ser famoso a toda costa. Luchó por que se reconocieran sus méritos pero solo lo consiguió al final de su vida, cuando fue linchado por la multitud por su complot para acabar con el liberalismo. Don Benito Perez Galdos lo inmortalizó en su libro El Grande Oriente.

090713 Tamajon 2En la misma guerra Saturnino Abuin (el manco)  traicionó a su jefe, El Empecinado, precisamente en Tamajón. Estaba resentido porque solo era comandante y aspiraba a general. Se pasó a los franceses con 40 hombres cuando le prometieron el cargo.

Solo por esto ya merecería la pena visitarlo. Pero Tamajón es mucho más.

Lar-ami

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