Archivo de la categoría: Costumbres y tradiciones

Tortillas y revueltos de verduras silvestres en la Sierra Norte

En primavera abundan estas verduras en la Sierra Norte de Guadalajara y antaño, el pueblo que es sabio (y que durante siglos practicó una economía de subsistencia) aprovechaba para variar su menú. Algunas se cocinaban en potajes y cocidos; otras se tomaban rehogadas, sin más acompañamiento que la hogaza de pan. Pero cuando se podía, se hacían tortilla o revueltos; cada familia tenía gallinas en el corral para autoconsumo. La diversidad de verduras y el saber popular originaron infinidad de recetas. Según el tipo de verdura, antes de pasarlas por los huevos batidos, requerían un tratamiento diferente:

Los cardillos, collejas y pucharacas (espinacas) han de hervirse con agua y escurrir bien. Espárragos trigueros, mocosos, sarceros, … han de pasarse por la sartén para dejarlos tiernas. Algunos resultan poco apetecibles si no se combinan con la patata (tortilla al gusto), como capirotes y colmenillas. Pero todos combinan bien con este tubérculo, incluso mezclándolas.

Estas recetas desaparecieron con la despoblación, si bien todavia se practican en nuestros pueblos. Hoy son delicatessens, que algunos bares ofrecen como tapas y restaurantes serranos incluyen en su carta. Si te las ofrecen, serás afortunado. Ya me lo agradecerás.


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Tradiciones y costumbres de Cuaresma en la Sierra Norte de Guadalajara

El miércoles de Ceniza (¡esos chocolateros!) marcaba el inicio de las tareas en el campo (preparando la tierra) y con el ganado (repasando corrales y tainas). Para los jóvenes suponía la obligación de ser comedidos (en la bebida y en el lenguaje) y la suspensión de bailes. Las rondas estaban prohibidas, … salvo en La Vereda, pero acompañadas sólo por del tambor.

Los Concejos contrataban predicador(es) para los oficios de Cuaresma, que solían venir de monasterios cercanos (Bonaval, Franciscanos de Tamajón, …) El Catastro del Marques de la Ensenada (1.752) recoge lo que algunos pueblos pagaban por este concepto (Alpedrete, 60 reales). En otros lugares, los viernes se oficiaba el Vía Crucis alrededor de la iglesia (Puebla de Valles, Monasterio de Bonaval, … como indican los grabados en sus muros ) o por las calles del pueblo.

Al comienzo de la Cuaresma, las mozas casaderas se organizaban para pedir donativos para Semana Santa (dinero y cera). Eran “las ramas”, normalmente 4, responsables del Monumento del jueves santo para lo que necesitaban fondos; por unos días eran la comidilla del pueblo. Visitaban las casas y abordaban a los forasteros cantando coplillas como estas (recogidas en Puebla de Valles):

  • Somos unas abejitas
  • que vamos de flor en flor,
  • recogiendo una limosna
  • para alumbrar al Señor.
  • Dadnos lo que podais dar
  • con algo de vuestra hacienda,
  • os dará ciento por uno
  • además de la gloria eterna.

Así comenzaba la preparación de la Semana Santa en la Sierra Norte de Guadalajara, antes de que la despoblación acabara con ritos y tradiciones ancestrales. Pero vivirán por siempre en nuestro recuerdo.

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Cuaresma y bebidas en la Sierra Norte de Guadalajara

Antaño la Iglesia prohibia comer carne en Cuaresma, salvo a quienes pagaban religiosamente la Bula (nunca mejor dicho). Pero sobre el beber no decía nada. Y en la Sierra Norte de Guadalajara esta distinción tenía su importancia.

En Cuaresma se bebía como de costumbre, como cuando apretaba el frío, pero se comía menos y se ayunaba más (el que podía; en algunas casas la penitencia duraba todo el año). El alcohol hacía efecto antes, a pesar de que el vino, blanco y tinto, eran de baja graduación (7-8º). Lo que provocaba más trifulcas de lo habitual.

El vino tiene una larga tradición en la Sierra desde la Edad Media; hasta los monjes de Bonaval lo incluían en su dieta. Y cuando la economía no lo permitía, se acudía al revino y a la bebida, derivados del vino que conservaban un tenue sabor y olor al preciado líquido.

Pero no eran las únicas bebidas. Del vino de nueces, aunque se hacía en verano, se solia guardar alguna botella para Cuaresma. En algunos lugares se hacía hidromiel, pero de forma residual. Había alambiques para obtener aguardientes y licores (de cerezas, de guindas, …) El inventario de 1.510 del Monasterio de Bonaval registra la existencia de 2 alambiques.

Pero de estas bebidas y de su elaboración artesanal solo quedan recuerdos: todos desaparecieron con la despoblación de los 60´s. Menos mal que nos quedan los vinos de altura y algún vecino que no renuncia a su propio vino. Le animamos a compartirlo con este bloguero. ¡Salud!


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Prófugo inocente

El tío Julián será recordado en Puebla de Valles por su bonhomía, sentido del humor y como digno hijo de El Gallo (personaje de leyenda que creció como único varón de la casa, rodeado de mujeres; de ahi su apodo). Pero hay una curiosa historia que pocos conocen y de la que Julián fue protagonista involuntario.

Corrían los tiempos más duros de las posguerra (años 40´s), cuando las familias serranas luchaban por sobrevivir, siendo especialmente duro en los hogares donde escaseaban los hombres. Como en casa de Julían, donde el padre tenía una edad avanzada y èl era unico hijo varón, el sostén de la familia. En estos casos el Estado los dispensaba de la mili.

Por eso cuando convocaron a los quintos del año y Julián no fue citado, a nadie le extrañó. Ni siquiera al afectado, que salía al campo al alba y regresaba con la noche bien puesta. Los meses fueron pasando y cierto día se presentó la pareja de la Guardia civil en el Ayuntamiento con un escrito donde se indicaba que su vecino Vicente Casarrubios era “prófugo” y estaba en “búsqueda y captura”, … por no presentarse a cumplir sus obligaciones militares con la patria.

El recordado Dionisio, secretario del ayuntamiento mostró su extrañeza y se comprometió a aclararlo. Revisó el registro de los quintos y lo cotejó con los mozos del lugar. Ahi aparecio el nombre de Julián Casarrubios, con la misma dirección y familia que Vicente, de lo que se concluyó que ambos nombres correspondían al mismo mozo.

Costó dios y ayudas (del alcalde, el médico, el cura, …) que el ejército reconociera el error. Conseguido, se realizaron las oportunas gestiones y en unos meses Julián pasó de prófugo a librarse de la mili. Ahora que nos ha dejado es el momento de contarlo, tal y como él lo contó (entre risas) a la hora del aperitivo en el Calicanto. Descansa en paz, amigo.


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Tradición y fiesta en la Sierra Norte de Guadalajara

Las fiestas tradicionales definen el carácter de los hijos del pueblo y mantienen el arraigo con su tierra. De ahi su importancia, además del interés etnográfico y turístico. Quizás rito y significado hayan cambiado, adecuándose a los tiempos, tanto si la fiesta se ha mantenido y/o fue recuperada. Pero no ha variado la emoción que despierta en los vecinos, dificil de apreciar por visitantes y turistas. La Sierra Norte de Guadalajara disfruta de un centenar de ellas.

Un caso paradigmático es Retiendas y su fiesta de las Candelas, la única botarga que se mantuvo siempre (excepto los años de la guerra in-civil). Cada año el pueblo en fiesta acoge a un centenar de vecinos y decenas de visitantes. No importa la climatologia. En fines de semana anteriores y posteriores, apenas son visibles algunos vecinos y los turistas que se dirigen al Monasterio de Bonaval.

Este año una exposición de fotografías recorría la fiesta desde los años 40 hasta la actualidad. Los mayores se emocionaban al reconocer padres, tíos y conocidos; algunos contaban anécdotas de ellos. Solo por ver estas escenas mereció la pena ir. Bueno por eso y por ver a Noelia de botarga. Lo bordó; ella es así.


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La Prehistoria en la Sierra Norte de Guadalajara

Aunque en este blog hemos hablado largo y tendido de Prehistoria (usa el buscador si deseas ampliar información), se echaba de menos un resumen. Empecemos por decir que el cañón del Jarama, el arroyo de la Vega, Los Enebrales y el Cañon del Sorbe son consideradosSantuarios de la Prehistoria”. Existe una treintena de cuevas y abrigos prehistóricos diseminados por la Sierra.

En el Paleolítico, el hombre seguía a las manadas. Su alimentación se basaba en la caza, el carroñeo y recolección de frutos. Un cazadero por despeñamiento (50.000 a.c) en Peñamira, restos del hombre de Neardental (cueva Jarama VI, 40.000 a.c.) y pinturas rupestres de rinocerontes lanudos y felinos (en la Cueva del Reno, 18.000 a.c) son ejemplos.

Durante el Neolítico (6.000 a.c.) comenzó la ganadería y el pastoreo. El hombre aprendió a cultivar cereales y surgió la cerámica; habitaban en cuevas y poblados al aire libre, apareciendo las sociedades organizadas. Se han hallado cerámicas y pinturas rupestres. A destacar la Loma del Lomo en Cogolludo.

En la Edad de Bronce (2.000 a.c.) armas y herramientas se perfeccionan, surgiendo los objetos de adorno. Los grupos sociales se diferencian: agricultores, artesanos, guerreros,… y aparecen las clases dirigentes Los poblados están en lugares estratégicos, algunos fortificados (en la Sierra hay algunos) y surgen y los enterramientos individuales.

En la Edad de Hierro (750 a.c.) la agricultura adquiere importancia, se domestican caballerias y aves de corral y nace el torno en la cerámica. Surge una élite guerrera y los muertos se incineran, guardando las cenizas en urnas. Unos poblados (celtíberos) se ubican en zonas elevadas y se fortifican (castros); otros se situan en las vegas fértiles. Perduran hasta los romanos; construyen sobre ellos y/o son ocupados siglos después. Hay decenas de poblados en la Sierra, a destacar el Cerro Otero en Alcolea de las Peñas.


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Los contrastes de la Sierra Norte de Guadalajara

Aguila imperial, cortesia David Blas

Laguna de Somolinos

Cuando me preguntan que me enamora de esta comarca, siempre respondo lo mismo: sus contrastes. De paisajes, de color, de historia, pueblos, costumbres, tradiciones, gastronomia, monumentos,  mitos, leyendas,  …

Cárcavas

Ocejón nevado

Máxime cuando hablamos de un territorio de 3.200 kms con 79 pueblos y 85 pedanías, para una población de 11.500 habitantes de derecho. Una razón más para admirarse de maravillas que dan argumentos al visitante para volver cuantas veces quiera (llevo 20 años y todavía me sorprenden).

Sacristia de Catedral de Sigüenza, cortesia A. Herrera Casado

Ermita del Altorey

Estas imágenes son una pequeña muestra de cuanto decimos. Recuerda que tus comentarios nos enriquecen a todos.


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Candelas y botarga en Retiendas

Mencionar Retiendas es hablar de la fiesta de Candelas y su botarga (sin menoscabo del Monasterio de Bonaval). Una fiesta de origen animista en honor de la Virgen de la Candelaria (primer finde de febrero):

  • Nunca dejó de salir la procesión de la Virgen ni su botarga (es la única de Guadalajra que nunca falló), que baila frente a ella sin darle la espalda. Ni en los años más duros de la despoblación (como se muestra en la foto de Antonio Herrera Casado, de 1.974), cuando el pueblo estuvo en riesgo de abandono.

    Año 1.974, cortesia de Antonio Herrera Casado

  • Dicen que si al salir la procesión de la iglesia las velas se apagan, el invierno será largo.
  • Por tradición, la función de botarga, siempre correspondía a un mozo… Bueno casi siempre; hace muchos años una moza bailó un tramo de la procesión. En 2.014 hubo una segunda mujer botarga que bailó ante la expectante mirada de sus vecinos y mereció los mejores elogios.
  • Este año, una hija del pueblo (Noelia) afronta con valentía el desafío de superar la actuación de anteriores botargas. Conociéndola no dudamos que lo conseguirá y además disfrutará de momentos inolvidables.

Si aún no conoces esta fiesta singular, no te la pierdas. Y si la conoces, ven porque este año será especial (ya lo verás). Recuerda que tus comentarios nos enriquecen a todos.


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Migas serranas

Ahora que aprieta el frío es buen momento para hablar de las migas, un plato serrano contundente que se tomaba en almuerzo, comida o cena, según necesidad o conveniencia. La receta, propia de cada lugar e incluso de cada familia, variaba en función de los tropezones y de lo que había disponible en casa.

Ingredientes básicos: pan asentado (hogaza del día anterior), agua, ajos, pimentón, aceite (manteca de cerdo) y sal. Tropezones: magro de cerdo, torreznos, mollejas , panceta, hígado, …

Se corta el pan en rebanadas pequeñas y se humedecen con agua templada, se cubre con un paño y se dejan en reposo de 8 a 10 horas. Se fríen los ajos (sin pelar) en una sartén honda; se apartan y se ponen los tropezones a fuego lento, para que suelten algo de grasa. Sobre esta grasilla se vuelca el pan remojado, se le añade sal y el agua necesaria, removiendo constantemente hasta que empiezan a dorarse.

Justo en ese momento se añaden pimentón y los tropezones, sin dejar de remover y hasta que estén doradas del todo. Se servían calientes y se tomaban directamente de la sarten. Aún se toman en los restaurantes de la Sierra Norte de Guadalajara. En algunos le añaden huevo frito y/o las acompañan con uvas, naranja, ... ¡Deliciosas! Recuerda que tus comentarios nos enriquecen a todos.


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El Cristo de la disputa (leyenda)

Los pueblos de la Sierra Norte de Guadalajara, Pinilla y Torremocha de Jadraque antes eran conocidos por el apellido “de las monjas”. En ambos lugares hubo convento de monjas, siendo vecinos, con el cenobio de Torremocha dependiente de Pinilla. El colectivo Musgaño nos aporta esta preciosa leyenda (gracias).

Dicen que la abadesa de Pinilla ordenó el traslado del Cristo desde cenobio de Torremocha a su convento. Así se hizo y un torremochano, indignado por el hecho, entró de noche en el monasterio de Pinilla, cargó sobre sus espaldas el Cristo (más de 100 kgs) y lo devolvió a su lugar.

Cuentan que tras el suceso, se reunieron religiosas y vecinos de ambos pueblos para buscar una solución aceptada por todos. Dicen que acordaron que el Cristo quedara en Torremocha, pero debían compensar a Pinilla con un verraco.  Dicen que desde entonces a los de Torremocha se les conoce como “robacristos” y a los de Pinilla como “verraquetes”.

Y lo contamos aquí para que no se pierda nuestra memoria. Recuerda que tus comentarios nos enriquecen a todos.


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