Oro y plata en Alcorlo

La fiebre de la plata no afectó por igual a los municipios próximos a Hiendelaencina. Según explicaba el maestro Tomás Gismera el 14 de junio en Nueva Alcarria, en Alcorlo se registraron más de 100 explotaciones mineras (que no minas, ya que muchas de ellas no llegaron a ponerse en producción) a partir de 1.850, que se suman al centenar de las solicitadas con anterioridad.

Alcorlo por su ubicación, a medio de camino entre Hiendelaencia y Jadraque, se convirtió en un punto clave y no solo por sus minas. En pocos años duplicó su población (pasó de 200 a 400 habitantes) y se convirtió en parada obligada para los viajero. Se construyeron edificios, posadas y tabernas, entre ellos el “Parador de Alcorlo” triste protagonista del secuestro del director de la Constante en 1.875.

El incremento de actividad y de población trajo problemas de orden público de los que se tuvieron que ocupar la Guardia Civil y el juzgado de Atienza. Pero la prosperidad en Alcorlo duró lo mismo que la pujanza de la plata en la Sierra Norte de Guadalajara, hasta principios del siglo XX.

En 1.971, en pleno proceso de expropiación para construir el embalse, la prensa contó que en las aguas del Bornova habían aparecido pepitas de oro (en la vecina Nava de Jadraque hubo minas en explotación). Se empezó a explorar el terreno en busca del filón, lo que despertó la esperanza de sus vecinos, … pero solo duró unos meses. El destino de Alcorlo quedó sellado bajo las aguas del pantano.


Lar-ami, gerente de CR La Vereda de Puebla, entre cárcavas y olivos milenarios. Todo sobre Actualidad, Costumbres, Fiestas, Mundo Rural y Paisajes y Lugares de la Sierra Norte de Guadalajara.

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