Evolución de la Sierra Norte: años ochenta

A mediados de los 80, la democracia y el desarrollo del país producen una mejora de la economía; empieza el estado de bienestar. Los hijos de la tierra van regresando y reconstruyen la casa del pueblo (cada uno como puede).

También se asfaltan calles, plazas, iglesias,… Los pueblos se modernizan, se pone el alcantarillado, el agua potable llega a las casas, … En definitiva vuelven a la vida, poco a poco. De momento en fines de semana y vacaciones. Pero no siempre es posible, algunos pueblos se abandonaron para siempre, aunque se intenta. Como en Jócar, donde se han conservado cementerio, ermita y romería.

Se recuperan fiestas ancestrales, para retomar la conexión con su tierra. Son las botargas, mascaritas, danzantes, vaquillones,… Tan singulares y nuestras que merecen un museo (Almiruete); tan peculiares que justifican la visita a la Sierra Norte. Resurgen las fiestas patronales, que se agrupan en fines de semana de agosto para facilitar el reencuentro. Otras se recuperan más despacio: los mayos, fiesta de la colación, la procesión del encuentro,…

Se potencian fiestas comarcales de origen medieval (La Caballada de Atienza, Mercado medieval de Tamajón,…) que han conformado el carácter de nuestra tierra. Hoy brillan con luz propia y están ayudando a poner en valor nuestra historia y nuestra tierra.

Comienza la recuperación de la Sierra Norte, un paraíso a tu alcance.

Lar-ami

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