Simbolos templarios en Bonaval

Hemos encontrado un artículo donde se afirma que “en el Monasterio de Bonaval hay huellas de origen templario, evocadoras, pero no lo suficiente para constatar su presencia”. De acuerdo con la tesis del Dr Jurado, se detectan comentarios arriesgados (sobre el origen del calvario del exterior del ábside)  y errores de bulto (confunde el molino con un lavadero), si bien  el artículo resulta interesante.

El autor menciona el origen templario de algunas marcas de cantero presentes en los muros (Alpha, cruz de San Andres, dos elementos triangulares unidos en su vértice, una especie de crismón,…). Destaca que  el solitario canecillo situado sobre la portada sugiere una cabeza «in figuram baffometi». Indica que, según el historiador Cuesta Millán, la escalera de caracol  y las tres columnas octogonales, son de origen templario (el 8 tenia un significado mágico).

Y remata que Bonaval pudo servir de «base de apoyo a mitad de camino entre Torija y Albendiego, … para que los monjes-soldados del Temple, pudieran descansar, efectuar sus reuniones capitulares y, aprovechándose de que es uno de estos lugares donde las energías potenciales de la naturaleza obran a favor del hombre, curar sus heridas tras las batallas.»

Quizás estos argumentos hayan sido suficientes para que una curiosa novela sobre El Temple tome como lugar de iniciación el Monasterio de Bonaval. Si bien conviene resaltar que no se han tenido en cuenta la remodelación del Monasterio en el siglo XVII (que contaremos) ni se explica que solo son conjeturas.  ¡Pero había que contarlo!

Lar-ami

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