La granja de Valdepeñas de la Sierra

Según el inventario de 1.510 recogido por el Dr Jurado en su tesis,  el Monasterio de Bonaval poseía en Valdepeñas “una heredad en Valdeuquillas con tierras de pan llevar (para cereales), dehesas, soto y un molino de dos ruedas y otra en Torrontero, con tierras de pan llevar, encinar, varias casas y diez aranzadas de viñas”.

A estas propiedades se sumaban las obtenidas por  intercambio de las tierras de Caraquiz, las redimidas de censos poco productivos (en 1.645, el prior Fray Gabriel de Ávila, recupera casas y bodegas)  así como nuevas adquisiciones, especialmente viñas. Todas se pusieron en arrendamiento con excelentes beneficios dada la caldiad de las tierras. Desde Valdepeñas y mientras se mantuvo la propiedad, se gestionaron tierras cercanas como la finca Valdemoza (400 Has) de Galápagos. Al frente de la gestión se puso un monje de Bonaval que residía en el pueblo; así fue hasta 1.763, cuando el Capitulo General ordenó que los monjes volvieran al monasterio.

Tras la marcha del monje los problemas se agudizaron, pero la granja mantuvo su importancia. Una carta del prior de Bonaval,  Fray Froylan del Val, de  julio de 1.807, detalla las propiedades de la granja: casa y bodega, con unas 260 aranzadas de viñas y 200 fanegas de tierras de pan llevar. Está arrendado a 3 vecinos del pueblo por 5.000 reales  mas 50 fanegas de trigo y 50 de cebada”.

La granja estuvo operativa hasta 1.809 (invasión de los franceses), cuando fue vendida por el Estado a François Rivault aunque en 1.814 fue recuperada, tras no pocas vicisitudes.

Lar-ami

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